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Si deseamos tener un viaje de fin de semana exótico y sin gastarnos demasiado dinero podemos elegir Croacia. Encontraremos vuelos baratos desde Barcelona, Madrid o Sevilla hasta Venecia a un precio muy asequible de alrededor de sesenta euros ida y vuelta. Una vez allí, podemos utilizar los autobuses, los trenes o alquilar un coche También podemos llegar a Croacia desde Viena o Budapest, ya que solo se encuentran a menos de cuatrocientos kilómetros en coche. También podemos recorrer esa distancia en autobús o en tren. Si nos encontramos en Venecia, una buena opción es llegar a Zagreb en tren via Ljubljana o a Trieste. Una vez allí, desplazarnos en autobús hasta Istria. Otra opción más para los amantes de los ambientes marinos: utilizar el ferry de Venezialines para hacer la ruta desde Venecia hasta Porec, Pula, Rovinj, Rabac o llegar hasta la isla «Veli Losinj».
Desde España existen también vuelos directos desde Madrid a Dubrovnik, o bien vuelos con una o más escalas hasta Zagreb, Zadar, Rijeka y Split.


Algo importante a tener en cuenta es decidir previamente en qué región de Croacia queremos alojarnos. Lo podemos hacer en Dalmacia del Norte, Dalmacia del Sur, Dalmacia Central, Istria, Gorski Kotar, Croacia Central, Lika i Kordun, Slavonia y Baraña. Una vez elegida la zona para nuestra estancia debemos mirar qué tipos de alojamientos podemos conseguir en cada sitio y su disponibilidad. De todas formas no resulta muy fácil encontrar alojamiento por internet para una sola noche en distintas ciudades. Pero, de todas formas, todo consiste en buscar y tener suerte. Si viajais en coche o en autobús, otra opción es sobre la marcha buscar una habitación, o una «sobe», como la llaman los croatas, intentando dar preferencia en la búsqueda en los pueblos más que en las ciudades. Os saldrá todo más barato y aumentan las posibilidades de encontrar habitaciones libres con más rapidez.
La moneda croata es la kuna, que en español significa «marta cibelina», ya que desde hace siglos los croatas han utilizado como moneda las pieles de las martas cibelinas. Es bueno manejarse un poco con esta moneda, ya que el euro no es aceptado en todos los sitios. Para hacernos una idea aproximada, 100 euros equivalen aproximadamente a unas 730 kunas.
En cuanto a los itinerarios que nos queramos marcar, tendremos muchas y variadas opciones. De todas formas, uno de los mejores decisiones a seguir es viajar por la costa, ya que la costa de Croacia es en la actualidad bastante parecida a como eran las costas españolas durante los años 60-70. Un detalle a tener en cuenta: debemos tener cuidado tanto con los mosquitos como con los erizos que encontraremos en algunas playas poco pobladas.
Croacia es un país muy seguro, entre otros motivos, porque el robo está muy penalizado, por lo que los carteristas se guardan bastante de hacer tropelías con los turistas. Según comentan Croacia es uno de los paises más seguros de Europa. Además, en las calles se suele ver bastante policía, solamente por un tema de seguridad y de tranquuilidad para los ciudadanos y visitantes. Y otra cosa, cuidado con fumar porros, ya que puede ser bastante problemático y causarnos problemas importantes. Y en cuanto a las minas, según cuentan no es nada preocupante, ya que es bastante improbable que nos topemos con una en nuestro viaje de fin de semana.

GASTRONOMIA
Al tratarse de un país mediterráneo, no hay mucha diferencia entre la comida croata y la española. Por la zona de la costa, es común el jamón, las anchoas, el queso, las sardinas en sal y los pescados y mariscos, y por supuesto, mucho aceite de oliva en todas las comidas. La bebida típica se llama «Bevanda», y es un vino tinto rebajado con un poco de agua. También está el «mish-mash», que viene a ser como el tinto de verano de aquí.
La comida en Croacia suele ser en general buena y barata. Entre sus platos más típicos están los «burek», que son hojaldre con carne o queso; los «Skampi na buzaru», que son cigalas en salsa de tomate y ajo y una buena pizza, que viene a costar unos cinco euros.