En estas fechas en las que el verano aprieta, no hay nada mejor que preparar una escapada de fin de semana a Italia, y concretamente a una serie de pueblos conectados con el Mediterráneo, donde disfrutaremos de su frondosidad y de sus pintorescas playas de arena blanca. Sin embargo, como el tiempo apremia en este tipo de viajes, no demasiado largos, vamos a elegir tres puntos importantes para tener asegurada una estancia agradable y placentera entre árboles y hermosas playas. Estos destinos que con seguridad nos encantarán son: Santa Margarita, Capri y Tropea.
Desde Milán y Roma parten vuelos todos los días para Génova, caso que que queramos visitar Santa Margarita; hacia Nápoles, si queremos dejarnos seducir por Capri; y hacia Lamezia Terme, si nos acercamos hasta Tropea.

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Podemos iniciar nuestra andadura por Liguria, en el Golfo de Génova, visitando sus paisajes agrestes llenos de calas casi escondidas. Continuaremos por Portofino, llamado originalmente Portus Delphini, que como su nombre indica es un puerto donde encontraremos un ambiente de turismo caro. Está siempre lleno de veleros y yates, y repleto de boutiques y tiendas, aparte de contar con villas y mansiones bastante lujosas. Siempre es agradable pasear un rato por este tipo de ambiente tan pintoresco. Desde allí, a unos cinco kilómetros aproximadamente, encontraremos Santa Margarita, que nos sorprenderá por su belleza.
Santa Margarita fue originalmente un pequeño pueblo de pescadores que poco a poco se fue transformando en punto turístico internacional. Sin embargo, ha conseguido no perder el encanto de su pequeña playa, con un agua templada y clara que invita al baño. El centro del pueblo está alrededor de la Piazza Via Veneto, un lugar ideal para cenar con buen ambiente y disfrutar de sus alici acciughe, que son una especie de anchoas muy exquisitas.
Si tenemos tiempo y deseamos tener un poco de tranquilidad, podemos acercarnos hasta Rapallo, Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso, ésta última rodeada por una playa con estatuas de piedra.

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Capri tiene una de las topografías más accidentadas de Italia. Tiene forma alargada, con unas excelentes playas de arena fina y con impresionantes acantilados en el sur. Capri está llena de preciosos jardines y viñedos.
Si llegamos desde Nápoles, debemos coger uno de los transbordadores que existen con un servicio regular y que nos dejarán en el puerto de Marina Grande. Desde allí podemos tomar el telesférico que nos llevará hasta la zona con más ambiente de la ciudad. Una vez allí, podemos pasear por sus calles, conocer sus tiendas o perdernos por sus callejones con sabor medieval. También podemos dedicar parte de nuestro tiempo a conocer su zona arquitectónica, acercándonos hasta la Iglesia de Santo Stefano, de estilo barroco-musulmana, o visitar la Cartuja de San Giacomo, que dispone de dos claustros desde donde podremos ver el mar. En Capri también se encuentra la que fue residencia de Tiberio, llamada Villa Lovis.
En cuanto a la gastronomía, Capri cuenta con exquisitos platos como son: Totani con Patate, Ravioli alla Caprese, la exquisita Torta Caprese, Pezzogna all’acqua pazza y para refrescarnos un poco de Limoncello.

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En Calabria encontraremos el pueblo con aire medieval de Tropea, con sus playas hermosas de arena blanca y sus extrañas formaciones rocosas. Precisamente en esta zona rocosa y en uno de sus salientes se encuentra una famosa iglesia llamada «la chiesetta Santa Maria dell’ Isola», que merece la pena conocer.
Tropea invita a la tranquilidad, así que lo mejor que podemos hacer es sentarnos en algunos de los bares de la Piazza Ercole y recrearnos mirando al mar y su horizonte, mientras saboreamos un ristretto, que es un café bastante condensado y corto. Más tarde, podemos caminar tranquilamente por la parte vieja y disfrutar de los caserones del lugar, sus palacios y sus iglesias.

Cómo llegar