Cuando hablamos de grandes ciudades, desde nuestra óptica mediterránea, es imposible abstraerse de pensar en ruido, tráfico, contaminación y aglomeraciones, ya que es lo que vivimos diariamente en la mayoría de los casos. El caso de las tres mayores poblaciones suecas, Estocolmo, Göteborg y Malmö, viene a desmentir totalmente este prejuicio, ya que cuentan, con sus particularidades únicas, con todas las ventajas de la vida urbana de una metrópoli, pero además gozan de un entorno natural extraordinariamente conservado que las rodea y, por añadidura, se inserta en ellas con armonía.

Estas ciudades cuentan con amplias ofertas comerciales, de ocio, culturales y artísticas y, cada una tiene su particular atractivo que la diferencia de las demás. La capital, Estocolmo, tiene todo lo que caracteriza a una gran capital Europea, en cuanto a vida urbana. Asimismo, Göteborg se considera la capital sueca del ocio y el entretenimiento, además de disfrutar, en los últimos tiempos, de una oferta gastronómica de primer nivel mundia. Finalmente, la ciudad de Malmö, gracias a su unión con la vecina capital danesa Copenhague a través del puente Öresundsbron, se ha convertido en la puerta de entrada a Suecia desde el continente europeo, con todo el beneficio en dinamismo y apertura que ello conlleva.

En esta entrada y la siguiente, hablaremos de Estocolmo, descrita por muchos como la capital más bella del mundo. El enclave natural en que se encuentra ubicada, junto al lago Mälaren, rodeada de más de 30.000 islas, islotes y cayos, contribuyen decisivamente a esta impresión: de hecho, así como otras célebres urbes del mundo se levantan sobre colinas, la ciudad está construida sobre 14 islas, en las que podemos apreciar estilos arquitectónicos variados y una historia que se remonta al siglo XII, contando con el casco antiguo medieval -Gamla Stan- más extenso y bien conservado de todo el continente.

Foto: VisitSweden.com
Para más información: Página oficial de Turismo de Suecia

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