Los primeros vestigios humanos en Val d’Aran datan de la Edad del Bronce y se han hallado en yacimientos del Alto Arán, en la zona del Pla de Beret principalmente, además de otros yacimientos cercanos que se están investigando actualmente ya en el ámbito del Parque Nacional de Aigüestortes i Sant Maurici, y son principalmente restos de monumentos funerarios. Otros restos que se han encontrado en varios puntos del Valle, entre ellos Les, Arties y Tredòs son ya de época romana (s. IV y V ac) y se encontraron en los alrededores de las aguas termales que hay en estos tres municipios.

La cristianización de la Val d’Aran tuvo lugar intensamente como también muestran los restos de la época Paleocristiana encontrados en Garòs, cuyo yacimiento sigue siendo objeto de investigación actualmente, y del cuál se puede ver un fragmento, bien catalogado e indicado, en el Camín Reiau a su entrada por detrás de la iglesia parroquial del pueblo. Las iglesias románicas, muchas de ellas con fases añadidas posteriormente, en época gótica, renacentista y barroca, son también testimonio de la cristianización que experimentó el Valle tras la caída del imperio de Carlo Magno.

Pero a partir de los siglos XI y XII los intentos de invasión por parte de pueblos extranjeros fueron muchos, y las luchas y disputas entre francos e hispanos, por parte de nobles que intentaron gobernar el Valle con fórmulas feudales, con apoyo de reyes y señores, fueron intensas especialmente a partir del siglo XIV. No obstante, los araneses mantuvieron su sistema de autogobierno, con una división territorial por terçons, sus correspondientes conselhers representantes y el Síndic, en un sistema de tierras comunales y donde la casa y la familia eran la base de la organización social y económica.

Los araneses decidieron voluntariamente quedarse al lado de la corona Catalano-aragonesa, a pesar de los muchos vínculos culturales que les unían a Francia, porque fueron sus reyes quienes reconocieron y respetaron su organización administrativa, mediante diferentes tratados y documentos, especialmente con la Querimonia de Jaime II, a finales del siglo XIV. El feudalismo, pues, nunca llegó a cuajar en Val d’Aran, ni tampoco otra lengua que no fuera la variante gascona de la Lengua de Oc u Occitano que se habla actualmente, y que evolucionó directamente del latín pero en paralelo y separada de la lengua de Oil, que derivaría en el actual francés.

Durante siglos la casa aranesa ha sido la base de la economía, y la organización administrativa estuvo siempre en manos de los propios araneses, incluso en época del absolutismo de Felipe V, quien en 1717 no la incluyó en el Decreto de Nueva Planta, aunque los araneses tuvieron que pagar caro el mantenimiento de sus privilegios, con la imposición del Galín Reiau, que tenía que pagar cada casa sin excepción. Todavía Napoleón invadiría el Valle cien años más tarde, en 1810, y el rey francés Luís XVII lo devolvería a la corona española en 1815, para que la regenta aboliera los privilegios que los araneses habían logrado conservar con muchos esfuerzos desde hacía siglos, e incluyera Val d’Aran en la nueva provincia de Lleida.

Los años sucesivos fueron también turbulentos, con dos repúblicas y dos dictaduras, la de Primo de Rivera y, tras la Segunda República, la dictadura del General Franco), en que los privilegios conquistados durante siglos se perdieron. Los prohoms del Valle no dudaron en reivindicar de nuevo sus privilegios cuando llegó la Democracia, y en 1979 se reconoció el hecho diferencial de la Val d’Aran, aunque no sería hasta 1990 que se recuperaría el sistema administrativo propio aranés, con los seis conselher (uno por cada terçon) y el Síndic, esta vez elegidos democráticamente mediante el voto y el sufragio universal. El 17 de junio de 2009, coincidiendo con el 25 aniversario de la restitución del Conselh Generau d’Aran y su organización administrativa, se presentó a la Conselleria de Governació de la Generalitat de Catalunya la propuesta de la Nueva ley de Aran, que profundiza en las actuales competencias del gobierno autonómico aranés.

Fotos: Torismearan.org
Para más información: Turismo de Arán