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Si nos gusta la montaña, Las Alpujarras granadina puede ser ideal para realizar escapadas de fin de semana. Solo es cuestión de hacer la primera escapada y ante tanta belleza y embrujo, seguro que volveremos a preparar alguna más en no mucho tiempo.
En esta región montañosa situada al sureste de Granada podemos visitar sobre todo tres pueblos que nos resultarán propicios e interesantes para realizar excursiones, recorridos por sus calles y probar la gastronomía de la tierra.
Nuestra escapada puede comenzar el viernes y tener como primer objetivo el pueblo de Pitres. Este pueblo no es demasiado turístico pero su belleza y su paz hace que merezca la pena. Una vez allí, buscaremos el Balcón de Pitres que se encuentra exactamente en las afueras del pueblo y ofrece la posibilidad de quedarnos de camping, o bien alquilar un excelente bungalow para esos días. Según comentan sus visitantes, en el Balcón de Pitres se suele encontrar muy buen ambiente y gente bastante agradable de muchos lugares del mundo. Podemos comer en su restaurante y tomar después un buen café.
Por la tarde, una buena idea es pasear por las calles del pueblo. Pitres dispone de una plaza que se supone se remonta a la época romana. Es bastante espaciosa y muy bien arbolada. Allí seguro que encontraremos gente con la que hablar un rato, ya que es famosa la afabilidad de la población que raya la socarronería. Se cuenta que en una ocasión el pueblo pidió a un gobernante un puerto de mar, pero claro, su situación geográfica y su gran altitud sobre el nivel del mar hacía la propuesta descabellada, como es de suponer, por lo que aquello les valió el sobrenombre de bárbaros. Pero, no por ello, sus gentes desistieron de la idea, aunque fuera de forma simbólica y se instituyó una costumbre en sus fiestas, en las que los lugareños preparan unos bancales donde plantan sardinas y las riegan. Una buena prueba del buen sentido del humor de la gente de Pitres.

Para el segundo día, es decir, para el sábado, podemos preparar una excursión a pie. Cogeremos el coche temprano y nos acercaremos hasta los pueblos de Pampaneira, Capileira y Bubion, en los que encontraremos bastante turismo. Estos son unos pueblos preciosos, en los que se mantiene la sensación de que el tiempo casi no ha pasado por allí.

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Puede que nos resulte conveniente pasarnos por la oficina de turismo y preguntar por la Hoya de Portillo, que se encuentra a 12 kilómetros y donde comenzaremos nuestro paseo a pie. Este paseo suele durar unas tres horas de subida a través de los pinos, pero la impresionante vista panorámica que disfrutaremos hará que merezca la pena el esfuerzo.
El último día de nuestra escapada lo podemos dedicar a conocer un poco más la zona, pero en vez de realizar una subida, haremos una bajada al valle. Podemos partir de Capileira en dirección al río. La caminata durará unos 45 minutos y terminará con la llegada a un valle hermoso y muy bien conservado. Después volveremos a Capileira y ya en coche nos dirigiremos a Pampaneira, donde disfrutaremos del pueblo hasta la hora de la comida.
Seguro que nos resulta sorprendente la belleza de la zona y probablemente antes de que regresemos a nuestra casa ya estaremos pensando en volver de nuevo algún día para seguir explorando tan singular región granadina.