Marruecos es sin duda un país con mucho que visitar, además de ser una tierra donde abundan los lugares interesantes y exóticos, ideales para unas vacaciones de verano muy especiales y con sabor diferente.
Entre los lugares que podemos destacar por su singular belleza y por permitir transportarnos a otros mundos de ensueño, están Casablanca, Fez, Asilah, Essaouira, Marrakech, Meknes, Rabat, Tetuán, Ouarzazate, Tánger y Zagora.
Si elegimos para nuestra escapada a Marrakech no debemos olvidar visitar el Palacio Badii, Imlil, Jebel Toubkal, el Palacio de la Bahía, la escuela coránica, el Museo Dar Si Said, la Koutoubia, el Museo Majorelle y la Plaza Djemaa el-Fna. Tampoco debemos olvidarnos de darnos una vuelta por los imnumerables zocos, en cuyos alrededores encontraremos lugares como las montañas del Alto Atlas, Dar Caid Ouriki y Aghmat, además de las cataratas de Ouzoud, Oukaimeden y la mezquita de Tin Mal.
Rabat es uno de los lugares más interesantes de Marruecos para pasar unos días de descanso. Durante nuestra estancia, podremos visitar la Necrópolis de Chellah, el Mausoleo Mohamed V y la Torre de Hassan, además del Museo Arqueológico, Bour Requeq Dam, Rouah Bab, el Museo del TRaje, la Mezquita Mérinide, el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de Arte Marroquí, el Museo Postal, el Real Club Ecuestre, Sebbat Souk y el Palacio Real.
Otra buena opción viajera es acercarnos hasta Tánger, que suele estar considerada como la entrada a Marruecos y además es una zona del país con bastante ambiente durante el verano. En Tánger podemos encontrar el Cabo Espartel, el Gran Zoco, la Gran Mezquita, el Museo de Miniaturas Militares, el Museo de la Kasbah, el Petit Socco, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Antigüedades, los Jardines Mendoubia, el Museo Etnográfico, además de poder disfrutar de algún que otro festival artístico lleno de colorido y buen ambiente.

Cómo llegar