Morella es la capital histórica de la comarca de Els Ports y se encuentra en un lugar de paso tradicional entre el valle del Ebro y la costa mediterránea, lo que ha favorecido el asentamiento humano ya desde la prehistoria, de lo que dan fe los grabados y pinturas rupestres de Morella la Vella, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, además de restos del neolítico, de la Edad del Bronce e íberos y, más adelante, de la época romana.

Durante la dominación musulmana (714 -1231) el castillo adquirió gran importancia en el ámbito de la actual comarca, destacándose las batallas que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, libró en el área de Morella cuando estaba al servicio del rey musulmán de Zaragoza, a finales del s. XI. Morella pasó a manos cristianas en el s. XIII, y se convirtió en un enclave del poder de la Corona de Aragón en una zona de dominio de las órdenes militares (hospitalarios, templarios, calatravos, montesanos…), hasta formar parte del Reino de Valencia y convertirse en un destacado centro del comercio en el mediterráneo.

En la edad moderna, Morella permaneció fiel al emperador Carlos I y de esos tiempos proceden los primeros datos sobre una bandera de la villa, que las crónicas describen de color rojo con el escudo de Morella en medio. Durante la guerra de Sucesión, las autoridades morellanas permanecieron en el bando borbónico, y se llegó al mínimo histórico de población, con tan sólo 1800 habitantes. No obstante, la ciudad se reconstruyó y se permitió el lujo de encargarle a Francesc Turull el órgano (1719) de la iglesia arciprestal.

Uno de los episodios más decisivos de la historia de Morella es la primera guerra carlista. El gobernador de Morella y el barón de Herbers proclamaron rey a Carlos V de Borbón en noviembre de 1833 pero el pronunciamiento no duró mucho. Más tarde, sin embargo, y durante un período de dos años (1838-40), resistió un pequeño estado independiente bajo la autoridad del general Ramon Cabrera. Fueron las guerras, precisamente, las que impidieron la llegada del ferrocarril y provocaron un estancamiento de su economía respecto a la de otras ciudades con más fortuna. Tras el franquismo y su represión, el resurgir de la ciudad nace de la protección del patrimonio histórico-artístico de la ciudad y su vinculación con el turismo.

Cabe destacar, de entre todo este patrimonio, sus museos, ubicados en las antiguas torres de las murallas, las pinturas rupestres, las actividades de aventura -rutas guiadas a pie o en bicicleta, tiro con arco, escalada-, el Castillo, el Museo Arciprestal o las exposiciones Tiempo de Dinosaurios (Exposición paleontológica de restos fósiles encontrados en Morella) y Tiempo de Historia (exposición museográfica sobre tres épocas cruciales en la historia de la ciudad: prehistoria, época gótica y guerras carlistas).

Fotos: Morella.net
Para más información: Turismo de Morella