Llegamos al final de tu escapada o vacaciones de Semana Santa, el barco se aleja de Viena, continuas navegando placidamente por el Danúbio y llegas a la bella Bratislava.
La siguiente escala, después de Viena es Bratislava, la capital de Eslovaquia, adonde llegas en unas tres horas de navegación. En ella todo es cercano, todo es amable, tranquilo y pequeño.
Paseamos por el centro de la ciudad a orillas del Danubio. puedes subir al castillo, a 85 m. sobre el rio para apreciar como es la ciudad exactamente.
La vista que desde allí tienes es lo mejor, porque el castillo perdió toda su identidad cuando fué reconstruido en 1953, pero el centro tiene algo especial y son muy animadas sus calles y plazas.
Puedes visitar:
La catedral de San Martín, donde durante  300 años se coronaban los reyes húngaros.
El Ayuntamiento antiguo, con su patio con arcadas.
El Palacio Primacial y el Teatro Nacional son los edificios más emblemáticos.
Pero la Bratislava más auténtica la descubrirás paseando por sus calles,
la calle Michalská, la Plaza Principal, el estrecho callejón de Bastova, el más estrecho de la
ciudad, los mercadillos, las fuentes y las cervecerías
La siguiente parada es en uno de los más bellos rincones del Danubio, Esztergom, ciudad donde nació el primer rey de Hungría, San Esteban,  y antigua capital política, social y religiosa del país. El llamado Rincón del Danubio, es el tramo más bello de los 2.800 kilómetros de trazado.
En Esztergom es interesante visitar su maravillosa «Bazilika» construida sobre las ruinas de la antigua catedral.
El tesoro, objetos religiosos y hábitos del siglo XI conservados en su interior.
El puente Mária-Valéria que une Hungría con Eslovaquia, sobre el Danubio.
Un poco más adelante se encuentra Vysegrad, pequeña ciudad medieval, desde las ruinas de su fortaleza puedes contemplar  el Danubio y sus preciosos alrededores de bosques y viñas.
La última etapa del camino es Szentendre, allí viven artistas de todo tipo . Es un pueblo sencillo, hermoso, en su Plaza Mayor hay una cruz de 1763, el estilo de sus casas es barroco y rococó y sus bares y terrazas están siempre llenas de gente, la Plaza Mayor es el centro cultural y social de la ciudad.
El recorrido de estos pueblos lo puedes hacer en coche y paseando pero si sigues en el barco tendrás la suerte de ver la curva del Danubio desde el mismo río. Sus palacios, pequeños pueblos, abadías, playas, castillos, fortalezas, viñedos, bosques y al final de la travesía, la impresionante entrada en Budapest, desde el río…… con sus espectaculares edifícios reflejados en sus aguas, que hacen de él, sobre todo al atardecer, un espectáculo difícil de olvidar.
Y es que el água tiene un papel protagonista en la capital de este país. El Danubio recorre el país de norte a sur y además los manantiales han permitido crear en Budapest una pasión y una cultura del agua como relax y como salud para el cuerpo, pués cuenta con los mejores balnearios de Europa.
El Danúbio une dos ciudades , Buda y Pest
En Budapest puedes quedarte el resto de tus vacaciones pués es una bellisima ciudad que se merece su tiempo.
El Bastión de los Pescadores, el Palacio Real que acoge varios museos, el barrio del Castillo, el Museo del Vino en el que puedes probar por poco dinero hasta 50 variedades de deliciosos vinos de la tierra. El Parlamento de Pest, el Puente de
 las Cadenas, la Ópera, la Plaza de los Héroes, el Parque Municipal, el barrio judío, las calles Vaci y Andrássy  y  la plaza  Vörösmarty.
Y no te pierdas sus tradicionales balnearios.