Ojo Guareña. Un destino turístico cada vez más apreciado y visitado por su extraordinária belleza paisajística y su valor medioambiental. Un destino perfecto para tu escapada de fin de semana lleno de emociones. Un lugar inolvidable.
Es impresionante el paisaje del Ojo de Guareña, en su interior fluyen los ríos Guareña y Trema, que corren desde la antiguedad  bajo estas tierras arcillosas de las lindes castellanas, bajo bellos pueblos y abruptos terrenos, dando lugar al extraordinario complejo karstico de Ojo de Guareña.
Numerosas cavernas conforman este complejo en las entrañas de la tierra: Cueva de la palomera, Cueva de Cornejo, Cueva de Kaite, Cueva de Covaneira, Sima de Dolencias, Sima de Racimo, Sumidero de Guareña…
La única cueva visitable es la Cueva y Ermita de San Bernabé , está abierta al público desde 1996, situada en el enclave paisajístico e histórico más emblemático de la zona.
Justo  60 metros más abajo de la Ermita de San Bernabé se encuentra el “Ojo” o “Sumidero del Río Guareña”, se accede desde la carretera por una senda señalizada.
Monumento natural, en la zona meridional de la Cordillera Cantábrica, a unos cien kilómetros de Burgos, bajo los suelos de preciosos pueblos como Cornejo, Torme, Buitrera, Villamartín o Cueva. En la Merindaz de Sotocueva, el Ojo Guareña es, con más de 100 kilómetros de galerías, uno de los mayores complejos de cuevas del mundo. Es también un importante yacimiento
arqueológico con restos que abarcan desde el Paleolítico Medio a la Edad Media, destacando las muestras de arte rupreste, los grabados y las huellas de pies dejadas por un grupo humano del paleolítico.
Aunque el complejo kárstico tiene 18 entradas principales, sólo se puede acceder a través de la Cueva y Ermita de San Tirso y San Bernabé, situadas en el lugar más emblemático de la zona.
De los 100 kilómetros de cuevas, distribuidos en más de 13.000 hectáreas, sólo se permite visitar con guía, unos 600 metros.
La ruta comienza en la Ermita de San Tirso y San Bernabé construida en la boca de una de las cuevas, bajo impresionantes precipicios. Esta ermita es única por su enclave y una de las más importantes de la provincia de Burgos.
El pequeño templo consta de una nave y altar. La pieza más antigua es la bóveda de cañón del siglo XIII decorada con pinturas murales de los siglos XVIII y XIX que cuentan la vida y milagros de San Tirso.
La visita guiada continúa por el interior de la montaña donde irás encontrando grabados en la Cueva de Kaite, muestras de arte del paleolítico en la Sala de las Pinturas y los pies descalzos en la Sala y Galería de las Huellas, probablemente también del paleolítico.
Por la entrada de San Bernabé llegas a la Sala del Concejo en la que se reunían los miembros del ayuntamiento, data de 1885, aunque se ha comprobado que había reuniones desde 16oo.
Además de la visita a las cuevas, en todo su entorno encontramos lugares de gran valor ambiental, como el Valle de la Engaña, los barrancos de Dulla, el arroyo de la Hoz y los Montes de Somo con espectaculares desfiladeros. Puedes hacer algunas rutas a pié o en bici y no dejes de visitar los pequeños pueblos salpicados por el valle,  con sus típicas casas de montaña.
Butrera,
famosa por su iglesia románica construída en honor a la Señora de Septiembre, declarada monumento nacional por la calidad de los relieves de Adán y Eva y en el interior por las tallas de la Virgen, de estilo románico y el relieve de la Adoración de los Reyes Magos.
Pereda, con restos de casas palaciegas del siglo XVIII.
Bedón, con un taller artesano de velas de diversos aromas y una bella Iglésia.
Hornillayuso, Con varias casonas de los siglos XVII y XVIII.
Cornejo, capital de la zona a la que se accede por un desfiladero, destacando su centro histórico por los portalones y  escudos que adornan las casas de estilo montañés.
Quisicedo, con su torre medieval, de los Velasco y su iglesia de Santiago Apóstol, románica.
Villabáscones y Quintanilla, son dos preciosos pueblos con mucho encanto, entre pastizales y huertos delimitados por vallas de piedra.
Nela, a las orillas del Nela, lugar inolvidable por la belleza de su entorno natural.
Cueva y ermita de San Bernabé.
Cuevas de Ojo Guareña
Temporada de Primavera:
Del 1 de marzo al 30 de junio.
Abierto: jueves, viernes, sábados, domingos y festivos.
Podrás observar al águila culebrera, águila real, alimoche, azor, búho real, buitre leonado y codorniz.
Hay muy buena oferta de alojamientos rurales y la cocina tradicional de la zona es excelente.

Foto: http://www.flickr.com/photos/peromatozamora/3375458562/