Szczecin, histórica capital de la Pomerania occidental, está situada a 65 km de la costa báltica, cerca de la desembocadura del río Óder. De turbulenta historia, a lo largo de los siglos las sucesivas guerras y conflictos internacionales la han llevado a depender de distintos países, como Suecia, Prusia o Polonia. Actualmente es capital de toda la Eurorregión de Pomerania y, como tal, se ha convertido en un centro económico, científico y cultural de primer orden, punto de unión entre Europa oriental, occidental y Escandinavia.

Una de las primeras cosas que nos sorprenderán en las primeras horas de nuestra visita a esta pintoresca localidad, es la línea roja discontínua que indica el itinerario turístico principal de la ciudad. Saliendo de la Estación Central de Ferrocarril, nos lleva, entre una multitud de monumentos, por el Castillo de los Príncipes de Pomerania, las puertas de la ciudad (s. XVII), la Basílica Archidiocesana de San Jacobo o la casa situada en la esquina de la calle Farna con la plaza Mariacki, donde, en 1729, nació la futura zarina Catalina II de Rusia.

Como ciudad portuaria, plagada de puentes, grúas y diques, cuenta con el puerto trasatlántico de Szczecin-Świnoujście, los cuartos astilleros más grandes de Europa y el muelle de Wały Chrobrego, formado por terrazas panorámicas de 500 metros de longitud realizadas a principios del pasado siglo XX. A este atractivo se añaden la Academia Marítima, el Museo Nacional y el Edificio de Gobernación Provincial. Desde aquí se extiende un maravilloso panorama de la margen derecha del Óder, sus ramificaciones y canales, así como de las islas cercanas.

La plaza Grunwaldzki fue proyectada a semejanza de la Plaza de la Estrella de París. Tiene forma circular y de ella irradian ocho calles y avenidas, configuración ideada por Haussmann, el responsable de la reordenación de la capital francesa. La zona verde más famosa es, sin duda, el Parque Kasprowicz, creado en la segunda mitad del siglo XIX. Aquí encontramos avenidas sombrías y silenciosas, la laguna Rusałka, parques infantiles, cafeterías y un anfiteatro. También se encuentra aquí el monumento a la Acción de los Polacos y el monumento al papa Juan Pablo II, que recuerda la visita del Santo Padre en el año 1987. En las cercanías de la ciudad vale la pena visitar el Lago Esmeralda (Jezioro Szmaragdowe), que goza de un espectacular paisaje a corta distancia de la ciudad.

Fotos: poland.travel
Para más información: Página oficial de turismo de Polonia