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Una escapada fin de semana a un destino que nos resulte atrayente siempre suele tener unos resultados gratificantes. Y si además de las experiencias propias que conlleva ese tipo de viajes tenemos la oportunidad de saborear unos buenos vinos y conocer de cerca la cultura que rodea la elaboración de unos buenos caldos, sin duda nos costará tener que volver de nuevo a casa y a la vida cotidiana. Ese será el caso, si decidimos acercanos a conocer durante un fin de semana las tierras con encanto que comprenden La Rioja, una comunidad llena de historia y de cultura ancestral.
El turismo enológico se está implantando cada vez más, ya que España es rica en excelentes vinos y las zonas que tendremos ocasión de visitar son muchas y muy tentadoras. Haro, por ejemplo, es una ciudad digna de visitar y conocer. Dar un paseo por La Herradura, rodeados de un ambiente agradable, catar sus vinos del año, jóvenes y frescos, acompañados de unas tapas exquisitas, resulta una experiencia inolvidable y de lo más gratificante para el paladar. Tendremos ocasión de llevarnos un recuerdo, adquiriendo en alguna de las tiendas del lugar conservas de la tierra y un poco de vino de alguna de las siete variedades (3 de blancos y 4 de tintos) que componen la denominación de origen de La Rioja.
La comunidad de La Rioja es la más pequeña de España, y se ubica en el vértice occidental del Valle del Ebro. Está dividida en Rioja Alta y Rioja Baja, la primera con un clima atlántico y la otra llana y genuínamente mediterránea, y las dos con una gran riqueza en cuanto a flora y fauna se refiere.
La gastronomía riojana es muy exquisita y variada, destacando sus famosos pimientos del piquillo. El cordero es la carne que más se consume, junto a los quesos de la Sierra de Cameros y entre los postres destacan sus mazapanes.
Aunque en nuestra escapada fin de semana a La Rioja, cualquier ruta que nos tracemos nos resultará interesante, os recomiendo hacer La Ruta de los Monasterios que nos transportará durante un tiempo a la España Medieval. Porque los monasterios de La Rioja están repletos de historia y de una belleza arquitectónica bastante importante, además de haber sido muy relevantes e influyentes en el Camino de Santiago durante toda la Edad Media. De esa influencia nacieron villas monumentales tan importantes como Logroño (su capital), Arnedo, Santo Domingo de la Calzada, Calahorra y San Millán de la Cogolla. Una anotación para vuestra escapada: tened siempre en cuenta que en los paradores que hay junto a los monasterios se suele comer muy bien y a muy buenos precios, que también es muy importante.
Por último, deciros que La Rioja está preparada para el turismo rural y para la práctica de la caza, pesca, montañismo, senderismo, deportes náuticos y, si nos acercamos hasta la estación de Valdezcaray, podremos practicar también esquí.
Una escapada de fin de semana a La Rioja en septiembre os resultará con seguridad una gozada, tanto para el cuerpo como para el espíritu.