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Si durante nuestra escapada de fin de semana tenemos previsto pasar por Santander, sin dudarlo debemos aprovechar la ocasión de conocer un poco el interior de esta hermosa ciudad, a la que llaman «la novia del mar». Porque Santander está considerada como una de las ciudades más bellas del Cantábrico, con características ancestrales llenas de aristocracia y que además, a los amantes de la naturaleza, puede ofrecer unos paisajes naturales inolvidables.
Santander es una ciudad de calles empinadas que rezuman sabores de esta tierra y donde resulta ideal intentar realizar una ruta alternativa buscando lo más auténtico y cotidiano que ofrece al visitante.
Nuestro recorrido puede comenzar en la plaza del Ayuntamiento, en la que encontraremos rincones literarios interesantes y la casa-museo de Marcelino Menéndez Pelayo, el Jardín de los Poetas y el Museo de Bellas Artes. Cerca de allí encontraremos la avenida Calvo Sotelo y los jardines de José María Pereda.
Podemos acercarnos, si ya tenemos apetito, a la playa del Sardinero. El Balneario de la Concha es un buen lugar para pararnos y sentarnos a degustar unos exquisitos pescados, o sus carnes o tostas.
Una vez repuestos, podemos visitar la catedral, que sufrió un incendio en el año 1941 y tuvo que reconstruirse. También, en su parte inferior, encontraremos la iglesia del Santísimo Cristo, conocida como la Cripta del Cristo. Desde allí podemos dirigirnos hasta la calle Alfonso XIII, zona de Bancos y donde se encuentra el edificio de Correos. En esta zona se encontraba en la Edad Media el castillo de la ciudad.
Para respirar aire puro y descansar un poco, nada mejor que nos acerquemos hasta el parque de Las Llamas. En este pulmón verde de la ciudad disfrutaremos tanto de naturaleza como de vanguardia.
Y ya por la noche, y como colofón de nuestra estancia en Santander, podemos acercarnos hasta los alrededores de la plaza del Cañadío, desde donde podemos iniciar la ruta del vino, del pincho y de los montaditos a través de los muchos bares y tabernas que encontraremos.
Santander es un buen alto en el camino, antes de proseguir con nuestro viaje de fin de semana o nuestra escapada romántica de San Valentín por otras tierras.