Dice la leyenda que Lisboa fué fundada por Ulises, su nombre, de origen fenício es»Allis Ubbo», «puerto encantador».
Lisboa se extiende sobre siete colinas, está junto al rio Tajo y frente al mar, lo que añade un especial encanto a la fisonomía de la ciudad. Es un lugar perfecto para pasar el próximo puente de la Inmaculada, una ciudad inolvidable, con una apasionada vida en sus calles.
Al pasear por sus calles antíguas, sus plazas, rincones y monumentos te hablarán de la história de la  bella Lisboa. Histórias de la mar y de sus navegantes, conquistadores y reyes; historias que narran grandes descubrimientos, aventuras y esplendor pero también  tragedias como el terremoto que arrasó la ciudad en 1755 y que destruyó totalmente la Baixa de la vieja Lisboa, reconstruida totalmente, los edifícios que ahora vemos son del siglo XVIII.
Los famosos barrios que descansan en las laderas de las colinas los puedes visitar en los típicos tranvias. En las partes más altas hay numerosos miradores para deleitarse con unas excelentes panorámicas de la ciudad y del rio.
El Barrio de Alfama de sinuosas calles nos recuerdan la presencia musulmana dee los tiempos en que fueron dueños de la ciudad, el Barrio de Belem guarda el esplendor de la era de los descubrimientos, el Barrio Alto tiene un ambiente típico y familiar y el Chiado es un elegante barrio comercial.
Seguramente Lisboa fué fundada por los fenícios y se construyó al estilo morisco en su época de influencia árabe que duró 450 años, en el siglo XII fué conquistada por los reyes cristianos y desde el siglo XIII es la capital.
En la Era de los Descubrimientos, Lisboa se convirtió en centro del comercio de las espécies y de las joyas pero sobre todo se enrriqueció, viviendo una Edad de Oro, cuando Vasco de Gama descubrió el camino por el mar hácia la India. De esta época es el estilo de arquitectura que se llamó «manuelino» por ser el rey Manuel I y su característica más singular es la decoración con motivos marinos.
El Barrio Alto es muy atractivo, multicultural y vital, con muchos bares y tiendas de moda, restaurantes, teterías  y callejuelas llenas de vida, una mezcla sofisticada de antiguedad y modernidad. Te va a encantar.
El Chiao, es la zona de los históricos Cafés donde se reunen artistas, actores de teatro e intelectuales, creando un ambiente colorista y lleno de energia.
El Carmo, junto al Chiado. Lugar emblemático para Portugal ya que fué escenário de la revolución de los claveles el 25 de Abril de 1974.
Puedes visitar el Convento y la Iglesia do Carmo, el Museo Arqueológico do Carmo y el famoso elevador de Santa Justa, construcción muy característica de la ciudad  que hay que visitar; cuando llegues arriba puedes contemplar una maravillos vista de la Baixa Pombalina. Este ascensor es un servício público, diseñado por un discípulo de Eiffel, tiene un estilo muy particular.
En la Baixa Pombalina, vas a encontrar todo tipo de comercios; la Rua Augusta es su artéria principal y une Terreiro do PaÇo con una preciosa plaza llamada Plaza del Rossio. Un poco más arriba la Avenida de la Liberdade donde se encuentran los comercios de grandes marcas internacionales.
GraÇa, cerca del castillo, lugar muy antíguo donde verás la Iglesia-Monastério de San Vicente de Fora, un edifício impresionante construido trás la conquista de la ciudad a los musulmanes.
Santa Apolónia, zona ribereña, preciosa para pasear. Busca la Casa dos Bicos (picos), casa de influencia italiana y con elementos «manuelinos», un edifício muy especial.
Para terminar, que te voy a decir de la cocina de Lisboa? que tiene fama de abundante y exquisita y es verdad, siempre acompañada de entremeses a base de patés de conservas de pescado y otras delícias; no dejes de probar sus platos tradicionales y sus riquísimos vinos.
La elaboración de los dulces más típicos guarda sus secretos en los conventos desde hace siglos.
Los más apreciados son sin duda los de Belén, hojaldres rellenos de nata, vainilla, leche y el secreto mejor guardado de la pastelería portuguesa. Lo que no es un secreto es que están para chuparse los dedos. No lo olvides, en la Rua de Belem, en una fábrica con fachada de bellisimos azulejos del siglo XVIII, se hacen estos famosos dulces desde el 1837.