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Portugal puede resultar un punto a tener en cuenta a la hora de decidir nuestras escapadas de fin de semana. Este país puede atraernos por muchos motivos: por sus playas, por sus costas, por su clima agradable, por la hospitalidad de su gente o por la belleza de sus ciudades y pueblos, entre otras cosas. Si comenzamos por el norte, encontraremos la ciudad de Oporto, conocida mundialmente por sus excelentes vinos. Y si recorremos todo el país hasta llegar al Algarbe, tendremos ocasión de comprobar que Portugal está sobrada de atractivos de todo tipo y que con seguridad quedaremos cautivados por su belleza. Pero, en esta ocasión vamos a centrarnos en su capital, Lisboa, a orillas del mar, en la que podremos pasar un fin de semana inolvidable en un ambiente cosmopolita y moderno.
Si viajamos en grupo, quizás la mejor opción para viajar a Lisboa sea en coche. Desde Madrid solo tardaremos unas seis horas en llegar y podremos pagar los gastos entre todos. Una cosa a tener en cuenta: la gasolina es más cara en Portugal y además hay que pagar peajes con cierta regularidad. También podemos hacer el viaje en autobús. Hay tres compañías en Madrid que ofrecen este servicio diariamente. Estas compañías son Auto-Res, Aníbal y Alsa-Eurolines. Hacer el viaje en tren no es recomendable, ya que tardaríamos demasiado tiempo en llegar y no suelen ser muy cómodos.
Para ir a Lisboa de escapada, lo ideal es hacerlo en primavera, que es cuando la ciudad está más alegre y las calles tienen una luz especial que invitan al paseo por la Baixa o Belém o subir a sus tranvías de madera de color amarillo y recorrer algunos puntos pintorescos que nos ofrece la ciudad. De todas formas, si decidimos recorrer la ciudad a pie, tengamos en cuenta que Lisboa es una ciudad de subidas y bajadas frecuentes, por lo que deberemos armarnos de paciencia y calma, porque la experiencia valdrá la pena.
Durante una escapada de fin de semana a Lisboa nos dará tiempo de conocer bastante esta preciosa ciudad. Os dejamos algunas visitas imprescindibles que nos permitirán conocer al menos los puntos más importantes.

-La Alfama, Mourais y Graça representan la zona más romántica y antigua de Lisboa. Encontraremos muchísimos de sus murales cerámicos realizados en el azul cobalto característico de Portugal y callejones medievales que nos transportarán a otras épocas.

-La Plaça dos restaurantes, une la parte antigua de la ciudad con la moderna. El centro histórico de Lisboa lo forman los barrios de Chíado, Alfama, Baixa, Graça, Barrio Alto y Mouraria. El eje principal de la Baixa es la calle peatonal Rua Augusta, cerca del arco del Triunfo, construido para conmemorar la reconstrucción de la ciudad. Las plazas y las calles de este barrio hacen mención con sus nombres al tipo de actividad que se desarrolla en ellas. Por ejemplo, encontraremos la Rua do Ouro, la Rua da Plata, la Rua dos Bacalhoeiros o la Rua dos Sapeteiros. También es digna de visitar la Catedral, donde encontraremos un bonito mirador desde el que podremos contemplar la ciudad. La Plaça do Comercio y Rossio son muy pintorescas y siempre están llenas de turistas.

-Uno de los iconos de Lisboa es el elevador de Santa Justa que fue diseñado por Eiffel, el de la torre parisina. Tiene 45 metros de altura y sirvió para unir dos barrios de la ciudad, Largo de Carmon con Baxa.

-Uno de los barrios más bonitos de Lisboa es el Barrio de Belem. Allí encontraremos la torre que lleva su nombre, que se construyó en el siglo XVI para utilizarla como faro y torre defensiva. Al lado de la Torre de Belem hay una escultura llamada Padrao dos Descobrimentos, homenaje a las gestas marítimas y a los descubrimientos de los portugueses. También se encuentra situado en la zona el Monasterio de los Jeronimos, de estilo gótico manuelino, y de una belleza y grandeza impresionante.

-Si visitamos el Barrio Alto, no olvidemos pasarnos a visitar, y a tomar un café por supuesto, el famoso Café  A Brasileira, quizás el más famoso café de Lisboa, de estilo art-noveau. De paso veremos la curiosa estatua de Fernando Pessoa tomando café. Por cierto, el café de Lisboa es de lo mejor que puede probar si somos amante de este estimulante tan popular. El Barrio Alto ha sido siempre la zona comercial y residencial de la ciudad y mantiene una ambiente magnífico en sus terrazas y cafés.

-Otro punto a visitar es Castelao de Sao Jorge, con sus murallas visigodas y su mirador, además de conocer la Iglesia de San Vicente y el Panteón Nacional.

-Si deseamos pasear por la modernidad de la ciudad, podemos visitar el Parque de las Naciones, que fue el recinto que albergó la Expo del año 1998. Todo está lleno de cafés y restaurantes con estructuras modernas y siempre lleno de turistas de todo el mundo. En la misma zona podremos visitar el Oceanária, que es el acuario más grande de Europa, y el Puente Vasco de Gama con su torre.

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La gastronomía de Lisboa es muy buena y barata. Si nos alejamos un poco de la zona turística podremos comer muy bien por poco dinero. Por ejemplo, en La Doca de Santo Amaro o en Baixa y Chiado encontraremos muchos bares y restaurantes económicos y con buena cocina. Ya, para las cenas, el sitio ideal es el Barrio Alto, donde encontraremos muchos bares modernos ubicados en edificios antiguos y donde se da un ambiente bastante bueno. También en este barrio se encuentra un gran número de tiendas de diseño y artesanía que no suelen cerrar hasta la medianoche. Si deseamos cenar y escuchar fados en directo, nada mejor que acercarnos a las tabernas de Alfama.
En el apartado de hoteles, Lisboa cuenta con una buena estructura hotelera y a buenos precios. De todas formas, a veces en temporada alta puede que esté todo saturado y tengamos que desplazarnos a alguna población cercana para dormir. Por ello, es conveniente hacer las reservas con suficiente antelación si pensamos ir en época estival.
Puede que nos interese reservar algún día de nuestro fin de semana para realizar excursiones a algunos de los pueblos cercanos a Lisboa. Cerca de la ciudad está Sintra, Mafra y Cabo da Roca, y un poco más lejos se encuentran Coimbra y Evora, que son lugares preciosos y llenos de verdor y tranquilidad. Y si preferimos un ambiente más playero, no muy lejos de Lisboa podremos visitar y darnos un baño en Cascais o en Carcavelos.