Sicilia (III) – Bagheria, Cefalù, Monreale y Agrigento

La población de Bagheria surge en medio de un valle lleno de frutales, olivos y viñedos y surgió alrededor de la residencia del príncipe Giuseppe Branciforti en el s. XVIII. Es conocida por las numerosas villas que la nobleza de la vecina Palermo fue construyendo en este siglo como lugar de veraneo. Destacan entre ellas Villa Gravina di Valguarnera y Villa Palagonia, proyectada por el mismo arquitecto que la anterior, pero conocida por su extravagante colección de estatuas, encargadas por el príncipe Ferdinando Gravina.

En Cefalù, ciudad de antigua fundación y presidida por una imponente roca, cobra importancia en época normanda y, sobre todo, por la familia Ventimiglia, que fijó su residencia en el Osterio Magno, un palacio fortificado todavía visible. Su Catedral, del s. XII, es una de las más bellas del mundo en estilo románico meridional, y acoge un magnífico mosaico de estilo bizantino, el Cristo Pantocrator, bajo el cual encontramos a la Virgen, los Ángeles y los Apóstoles, dispuestos según los criterios de la jerarquía litúrgica.

Sobre las pendientes del Monte Caputo, la ciudad de Monreale se alza alrededor de su abadía benedictina y su monumental Duomo, proyectado en el s. XII por arquitectos islámicos, que ha llegado a nuestros días prácticamente intacto. De gran superficie interior (102 x 40 m), atesora decoraciones originales, mosaicos obra de maestros bizantinos dominados por un gigantesco Cristo Pantocrator -cuya mano derecha mide 2 m-. Adyacente encontramos el claustro, perteneciente a la abadía, cuya disposición es de orden cristiano, pero cuyo ambiente recuerda a los patios porticados musulmanes, incluyendo la exquisita fuente situada en una esquina del jardín.

En Agrigento y su Valle de los Templos podemos admirar los restos de la antigua ciudad de Akragas, fundada en el siglo VI a.C. por colonos geleses. Destruida por los cartagineses en el 406 a.C., fue refundada y vivió nuevos momentos de esplendor hasta su decadencia definitiva en época bizantina. Abandonada la ciudad antigua tras la conquista árabe, el núcleo urbano se traslado a una colina vecina tomando el nombre de Gergent, que en los siglos siguientes fue llenándose de palacios, iglesias y monumentos de variados estilos. En el mencionado valle se encuentran el enorme Templo de Júpiter Olímpico, el Templo de los Dioscuri, el Templo de Hércules -probablemente el más antiguo-, el Templo de la Concordia, el de Juno Lacinia, el de Esculapio y la tumba de Terone, así como el Poggio San Nicola y el barrio helénico-romano. En el centro histórico de la ciudad, podemos admirar la Abadía de Santo Spirito, la iglesia de San Lorenzo e Ipogei, la iglesia de San Domenico, la Catedral y la iglesia de Santa Maria dei Greci.

Interesante  Sicilia, isla afortunada del Mediterráneo

Fotos: Turismo de Sicilia
Para más información: Web de turismo de Sicilia

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