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Si realizamos un viaje de fin de semana a París, aunque la propia ciudad contiene una belleza muy singular llena de romanticismo y quizás contar con varios días solamente nos sabrá a poco,  sería imperdonable que volviésemos sin visitar el Museo del Louvre, uno de los más importantes del mundo. Este relevante museo se encuentra ubicado en el Palacio de El Louvre, que en un principio fue fortaleza, allá por el siglo XII. Más tarde, se le realizaron reformas y ampliaciones de estilo renacentista hasta llegar al día de hoy con su estructura actual. Fue residencia real hasta que se construyó el Palacio de Versalles, lo que dio pie a que pudiese ser ocupado en el siglo XVIII por la Academia Francesa. Pero fue en el año 1793, en plena Revolución Francesa cuando el edificio se abre por primera vez al público como museo.
El Museo del Louvre estuvo unido al Palacio de las Tullerías hasta el año 1870, que quedó destruido este último, perdiéndose con él importantes obras artísticas. Ya en 1989, Leoh Ming Pei diseñó la pirámide de cristal actual que se encuentra en la entrada al museo. En la actualidad, existe un nuevo proyecto de ampliación, aunque aún no se ha realizado, solamente se encuentra en fase de desarrollo. Estará dedicada al arte del Islam y tiene un presupuesto de 50 millones de euros.

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El Museo del Louvre recibe más de ocho millones de visitantes anuales, lo que lo convierte en el museo más visitado del mundo. En su interior se encuentran obras de arte de entre las más preciadas del mundo. Es el caso de, por ejemplo, la Mona Lisa, la Libertad guiando al pueblo o la Victoria de Samotracia, entre otras muchas más, o también obras de Durero, Rafael o Rembrand entre otros muchos grandes artistas.
Por todo ello, una escapada de fin de semana a París nos crea este destino obligado para el deleite del espíritu. Nunca será una escapada completa si nos olvidamos de visitar en París su impresionante Museo del Louvre.