cascadacaprichosa.jpg

Si deseamos encontrar un remanso de paz en nuestro próxima escapada de fin de semana, un lugar para vivir y disfrutar de la calma y del aislamiento del mundanal ruido, quizás uno de los lugares más aconsejables sería El Monasterio de Piedra, situado en Nuévalos (Zaragoza). Se encuentra casi perdido entre las sierras del Sistema Ibérico y está lleno de cascadas hermosas, fauna y vegetación, aparte de su impresionante arquitectura.
El Parque pertenece a la Red de Espacios Protegidos de Aragón, y ha sido declarado paisaje pintoresco desde el año 1945. Podemos recorrerlo en una visita de tres horas aproximadamente y debemos pagar una entrada de once euros para los adultos y siete euros para jubilados y menores. En nuestro recorrido iremos encontrando grutas y cascadas, como es el caso del Lago del Espejo, que es un auténtico lago de paz y armonía. Podemos darnos una vuelta por la Cascada Trinidad, Los Chorreaderos, la Cascada y la Gruta Iris, El Baño de Diana, el Lago de los Patos, el Vergely y otros puntos de una belleza extraordinaria. De todas formas, el lugar cuenta con un recorrido muy bien señalizado que hará que no nos perdamos nada de ese apasionante lugar donde, dicen, la piedra y el agua se llegan a incrustar con el paisaje.
No debemos olvidarnos del Monasterio, que merece una visita obligada por su interés. En él encontraremos bastante información de cómo vivían los monjes en la antigüedad, podemos ver la sala capitular, el claustro, su altar barroco, y no debemos olvidarnos de dos museos muy curiosos que alberga el Monasterio, son el Museo del Vino y el Museo del Chocolate. Existe además una sala de exposición y audiovisuales que pertenece al Centro de Interpretación de la Fauna Piscícola, donde nos informarán sobre el ciclo de reproducción de la trucha.

grutairis.jpg

El Monasterio dispone de un hotel, ubicado en la zona antigua, perteneciente al siglo XII, con un restaurante donde podremos disfrutar de una cocina excelente y saborear los platos típicos de la tierra.
Los que han visitado el Monasterio de Piedra hacen incapié en la belleza de la salida y de la puesta de sol, del colorido único que cubre el lugar y de lo sorprendente de la experiencia, paraiso de los amantes de la fotografía.
Ya sabes, si vas a la Expo de Zaragoza y dispones de tiempo suficiente, no te olvides de visitar El Monasterio de Piedra, porque es algo único.