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Si queremos planificar un fin de semana tranquilo y atractivo a alguna ciudad española, a la vez que deseamos impregnarnos de historia simplemente paseando por sus calles, no hay duda de que Segovia reune perfectamente esas características por muchos motivos. En principio porque es una ciudad relativamente pequeña y por ello podremos disfrutar con más tranquilidad de todas las bellezas que vayamos encontrando a nuestro paso. Además, también en poco tiempo nos permite viajar en la historia, permitiéndonos visitar desde monumentos de época romana hasta las vanguardias de su Museo de Arte Contemporáneo, pasando por todas las épocas históricas intermedias.
Segovia fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1985. Esta ciudad monumental está ubicada en torno a un casco histórico rodeado de torreones, campanarios y murallas. Los primeros pobladores fueron los celtíberos. Más tarde, fue conquistada por los romanos y transformada en base militar. Durante muchos siglos ha ido alternando épocas de esplendor con períodos de tiempo de declive, hasta que Carlos III funda la Academia de Artillería y hace que la ciudad cobre la relevancia que ha llegado hasta nuestros días.
Dada su herencia cristiana, musulmana y judía, Segovia guarda aún el aspecto de ciudad medieval. Está llena de historia y raigambre, tanto por sus edificios como por los personajes que a lo largo del tiempo han ido pasando por allí. Tal sería el caso de Antonio Machado, que fragua en esta ciudad su Universidad Popular. También cuenta con numerosos proyectos de importancia nacional, como sería el caso de la Fundación Don Juan de Borbón o de las interesantes exposiciones que se llevan a cabo en la Casa de los Picos o en el Torreón de Lozoya.
Aunque los monumentos más conocidos de Segovia sean su Catedral, su Alcázar y su famoso Acueducto, os recomiendo que simplemente os perdais por sus calles y os dejeis llevar. Vereis que la ciudad os va colocando delante sus innumerables atractivos sin que apenas tengamos que buscarlos. De todas formas, vamos a preparar un itinerario orientativo para facilitar más las cosas.
Un buen punto para iniciar nuestro recorrido puede ser acercarnos hasta el acueducto romano, que data del siglo I de nuestra era y que está magníficamente conservado. Junto al acueducto se encuentra la Plaza del Azoguejo y allí encontraremos el Mesón de Cándido, lugar obligado para todos los que buscan saborear un buen cochinillo asado y establecimiento de solera, visitado por muchísimos personajes famosos, tal como se puede ver en la gran cantidad de fotos que adornan el local. De todas formas, si sois vegetarianos y no quereis saber nada de cochinillo asado, Segovia cuenta además con muy buenos restaurantes vegetarianos.
Desde la Plaza del Azoguejo, podemos subir por la calle Cervantes hasta llegar a la Casa de los Picos, que es el edificio destinado en la actualidad a Escuela de Arte y Oficios. Un poco más adelante se encuentra la Plaza de Juan Bravo, donde destaca el torreón de Lozoya y la iglesia románica de San Martín. Allí cerca, junto a la escultura de Juan Bravo está el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.
Podemos seguir por la calle Sol, la calle Isabel la Católica y llegaremos a la Plaza Mayor. En su extremo izquierdo veremos la Catedral. La Plaza Mayor es un lugar de mucha concurrencia, donde la gente acude a disfrutar de buena bebida y excelentes tapas, aparte de disponer de buenos restaurantes con cocina propia del lugar. Así que lo más conveniente en este caso y teniendo en cuenta que venimos algo cansados de andar, lo más conveniente es parar un rato y disfrutar de una copa de buen vino con su obligada tapa.

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Una vez repuestos, nos preparamos para visitar el Alcázar, y lo haremos bajando por la calle Marqués del Arco. Merece la pena pagar la entrada y disfrutar de las muchas curiosidades que alberga el edificio, que fue durante mucho tiempo fortaleza y residencia de reyes y de nobles. En la actualidad es un museo militar e histórico. No olvidemos subir a la torre porque desde allí la panorámica de la ciudad es preciosa.
Después de visitar el Alcázar podemos bordear la muralla por el Pozo de la Nieve hasta que nos encontremos con la carretera de la Alameda. Una vez allí, atravesaremos el puente y llegaremos hasta el Monasterio de El Parral. Si llegamos en hora de misa, nos resultará sin duda muy agradable deleitarnos con los cantos gregorianos, que nos darán mucha paz de espíritu y nos relajarán antes de continuar nuestro camino, que lo haremos acercándonos hasta la iglesia de la Vera Cruz y el convento de las Carmelitas.
Ha llegado el momento de volver sobre nuestros pasos hasta retomar la Alameda junto al río y atravesaremos el puente hasta volver a entrar en el recinto amurallado de la ciudad. Una vez allí, nos dirigiremos hasta la iglesia de San Esteban, que se encuentra en pleno casco antiguo de Segovia. Ya en esa zona de la ciudad, lo más aconsejable será dejarnos llevar por su calles y callejuelas y seguro que iremos de sorpresa en sorpresa por la magia que encierra la preciosa ciudad de Segovia.