Las lluvias comienzan a dejarnos y la primavera parece que poco a poco comienza a lucir con toda su plenitud, incitándonos a pensar en viajar y a recuperar algunas de las escapadas de fin de semana que hemos tenido que posponer debido al mal tiempo. Por ello, uno de los destinos más sugerentes, tanto si viajamos en compañía de amigos o, mejor aún, con nuestra pareja en una escapada romántica, es conocer Italia en primavera (abril, mayo y junio) o en el verano (julio, agosto y septiembre) que ya se avecina. Y centrándonos más en el destino adecuado, Roma es una ciudad impresionante y de obligada visita alguna vez en la vida.
La ciudad de Roma es preciosa, tanto la parte moderna como la antigua. Es una sensación increible estar de pie en el Coliseo, impresionante y colosal, y pensar un poco en esa sociedad de la Roma clásica de hace 2.000 años, que asistía allí diariamente a presenciar espectáculos de todo tipo; soñar e imaginar cuando llegamos al Foro Romano, centro de la antigua Roma, a la gente comprando y vendiendo, a los oradores y a los jueces impartiendo justicia. El Foro estuvo casi completamente enterrado hasta mediados del siglo XIX hasta que alguien pensó que sería una buena idea averiguar lo que había debajo. Hoy en día, el Foro de Roma es una espacio público donde acude la gente a relajarse, a leer o a ver pasar a los turistas que visitan la ciudad y se maravillan con la magnitud de sus obras de arte y su inmenso patrimonio arqueológico.
Roma está llena de museos que podremos visitar, al menos una parte de ellos, durante nuestra escapada fin de semana a Roma. Sin embargo, ya que no dispondremos de demasiado tiempo, es mejor centrarnos en los más genéricos al menos y que nos darán una visión muy aproximada de toda la grandeza de Roma. El Museo Nacional de Roma contiene una gran cantidad de bustos y estatuas y nos va mostrando poco a poco la historia de la ciudad imperial. Otro museo muy popular es el Museo del Capitolio que se encuenta situado en una colina detrás del Foro.
Realmente Roma no es una ciudad demasiado bulliciosa, aunque nos resultará muy vibrante y con cosas que ver por todos lados que nos dirijamos. El ambiente de los bares es muy coloquial y la gastronomía está basada fundamentalmente en las pizzas y los espaguettis, en los que se suele hacer incapié en que estén preparados «al dente». Abundan los helados de crema y los pastelitos, y para beber, el agua de Roma es bastante buena y la mayoría de las fuentes arrojan agua potable.
Realmente, para hablar extensamente de Roma y de todo lo que podríamos conocer de ella, necesitaríamos ríos de tinta; sin embargo, nuestra escapada de fin de semana podemos considerarla como una primera incursión que nos permita hacernos a grandes rasgos una idea que nos estimule a volver a preparar de nuevo nuestras maletas en un futuro próximo, durante este verano quizá, y retomar en una nueva escapada el punto donde nos quedamos.