Languedoc-Rosellón, el sol de Francia (III) – El legado romano

La Vía Domitia, construida por los romanos como eje de comunicaciones entre Hispania e Italia, constituye el primigenio punto de partida del desarrollo del comercio y los centros urbanos de la región de Languedoc-Rosellón. Marsella, Agde y Ampurias -ya en Cataluña- fueron fundadas en aquella época como centros para el comercio con los habitantes locales, y también como base para la conquista romana de la Galia.

Así, sobre la antigua ruta Herculana, utilizada también por Aníbal en sus campañas militares contra Roma, se emprendió la construcción de esta vía en 118 a.C., iniciando de esta manera la romanización definitiva de la provincia, que tomaría el nombre de Narbonense en tiempos del emperador Augusto. De este período, en que se implantó una estricta forma de registro de la propiedad, del que aún perduran las huellas, nos quedan los cultivos de olivo y vid, además de numerosos ejemplos de arquitectura civil y religiosa y de la prodigiosa ingeniería romana.

En Le Clos de La Lombarde (Narbona) y la Villa de Saint-Clément du Montmars podemos observar todavía muestras de las artes decorativas y el estilo de vida del momento: frescos, mosaicos, alcantarillado, uso de materiales y técnicas constructivas inéditas en la región hasta ese momento, como el ladrillo, el uso de cristal para las ventanas, etc. Los acueductos de Ansignan y Gabian, los puentes de Gard, Boisseron y Ambrusserum, los anfiteatros de Nimes y Béziers, el mausoleo de Lanuéjols, el trofeo de Pompeyo en Panissars o los baños termales de Balaruc-les-Bains nos dan testimonio de una era en que en gran parte del mediterráneo el poder era ostentado por el Imperio Romano.

Un lugar ideal para visitar en una breve escapada de fin de semana puede ser la antigua villa romana de Mas des Tourelles, en la localidad de Beaucaire. Esta población, que en época romana recibía el nombre de Ugernum, se halla en el lugar en que la Vía Domitia entraba en la región y conserva un tramo entre esta ciudad y la vecina Nimes que se encuentra extraordinariamente bien conservado.
El Mas des Tourelles cuenta con talleres y hornos de alfarería, dedicados a la producción de ánforas para la gran producción de vino y aceite de la región. Como atracción turística se presenta una recreación de una prensa de vino y una bodega, además de cultivos de vid, fieles a los procedimientos de la antigüedad.

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Fotos: P.Palau / Sunfrance.com – Tourelles.com
Para más información: Página oficial de turismo de Francia

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