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San Sebastián tiene las calles trazadas a cordel, de edificios iguales, manzanas proporcionadas de casas que crean un armonioso conjunto urbano donde impera la línea recta. En primer término destaca la catedral, que con su aire neogótico preside uno de los lugares más acogedores del moderno San Sebastián: la plaza del Buen Pastor, donde descansan los ancianos en los bancos y en sus jardines juegan los niños. Correos y la Escuela de Ingenieros, que cierran el marco de la plaza, ofrecen, respectivamente, el contrapunto de su animación turística y juvenil. Más allá, el río se abre hacia la Concha y la otra playa de Gros.
Miraconcha es una de las más animadas arterias donostiarras que, bordeando la playa, causa impresión sorprendente a quienes, atravesando el túnel de Ondarreta, llegan por primera vez a San Sebastián. Las villas y palacetes que jalonan la ancha calzada mantienen el tono de distinción que dió en otros tiempos a la ciudad el título de “perla del Cantábrico”.
A lo largo del paseo de la Concha una doble fila de tamarindos forma con sus hojas, finas como plumas, un toldo verde que en los días cálidos del verano, tamiza el sol, haciendo más grata la permanencia en este magnífico belvedere sobre la playa y la bahía.
“Alberdi-Eder”, que quiere decir sitio o lugar bonito, es uno de los más bellos jardines con que cuenta la ciudad donostiarra.

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LA PLAYA DE LA CONCHA
La Concha, nombre de resonancia internacional por el que San Sebastián es conocido en el mundo. Casi dos kilómetros de arenas finas, bañadas por el agua del Cantábrico, donde la isla de Santa Clara es un dique que la naturaleza ha opuesto a los embates de las olas. Esta zona es un marco incomparable para las competiciones marineras.
La playa de la Concha tiene una línea de playa de 1.400 metros, correspondiendo el resto, hasta dos kilómetros, a la playa de Ondarreta. La distancia entre la isla de Santa Clara y la playa de la Concha es de algo más de mil metros. Las aguas de esta bahía suelen ser mansas; sin embargo, debido a los frecuentes cambios de marea, la playa puede llegar a desaparecer durante unas horas.

El paseo marítimo que comprende la bahía de la Concha lo componen varios tramos. Si comenzamos por la zona oriental, junto al monte Urgull, el paseo allí se llama Paseo Nuevo. El paseo se desplaza por el puerto pesquero hasta llegar a la altura del Ayuntamiento, donde ya comienza a llamarse Paseo de la Concha. En este tramo se encuentra la famosa barandilla de la Concha, que se remonta a 1920. Esta es la zona que contiene la parte más vistosa y conocida por el turismo internacional y además cuenta con los edificios más destacados de la bahía. Por ejemplo, los edificios del balneario de La Perla y la Real Casa de Baños, las famosas farolas que están colocadas en el inicio de la rampa de bajada a la playa de La Concha, sus dos grandes relojes característicos.
Si nos vamos avanzando hacia la zona oeste entramos en el Paseo de Miraconcha, que tiene su final a la altura del Palacio Real de Miramar. Ya entre Miramar y El Peine del Viento, diseñado por el escultor Eduardo Chillida, el paseo recibe el nombre de Paseo de Ondarreta, donde se encuentran unos jardines preciosos.

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PARA COMER
La cocina guipuzcoana tiene ya una solera gastronómica adquirida ya hace bastante tiempo. Podemos encontrar desde lugares baratos para comer bien hasta alta cocina o cocina de autor. Podemos sentarnos en un restaurante a la carta o bien decantarnos por probar recetas variadas en bares y cafeterías, donde con seguridad podremos adaptarnos a nuestro presupuesto dedicado para temas gastronómicos en nuestra escapada de fin de semana.

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En San Sebastián abundan los buenos restaurantes que pueden ofrecernos cocina vasca casera y tradicional. Son platos sabrosos y sencillos, pero siempre exquisitos y con una relación calidad-precio magnífica.

PARA DORMIR
Los innumerables hoteles que podemos encontrar en San Sebastián harán que podamos elegir sin demasiada dificultad cual nos interesa más en función del presupuesto de que dispongamos. Además, si buscamos algo diferente y alejado del mundanal ruido, también podemos encontrarlo en los monasterios de Guipuzcoa. Realmente, estos monasterios no son alojamientos turísticos propiamente dichos; sin embargo, no nos resultará difícil encontrar alguna hospedería regentada por una orden religiosa, que no tendrán dificultad en acogernos, siempre que dejemos claro que nuestra escapada de fin de semana la hacemos porque buscamos el retiro espiritual durante unos días, aparte de practicar la oración y conocer la vida monástica. De todas formas, si no queremos que nos impongan ninguna norma en nuestro viaje, siempre es preferible la estancia en un hotel, donde no hay que dar explicaciones de ningún tipo.

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ITINERARIO PARA DOS DIAS EN SAN SEBASTIAN
Si solamente disponemos de dos días para conocer San Sebastián, podemos marcarnos un pequeño itinerario de
actividades, con el fin de perdernos lo menos posible y de saborear al máximo las excelencias de esta hermosa ciudad.
Durante la mañana del primer día podemos comenzar por conocer la parte vieja de la ciudad, donde encontraremos la Plaza de la Constitución, la basílica de Santa María y el Aquarium. Tras visitar este último, podemos acercarnos hasta el Paseo Nuevo, desde donde ya veremos el mar y además con toda su fuerza. Estaremos por esa zona hasta la hora de comer. Entonces, decidiremos si hacerlo en un restaurante de la Parte Vieja o marcharnos a degustar los famosos pintxos que podremos encontrar en todos los bares de la ciudad.
Por la tarde, nada mejor que un paseo por La Concha o bien remojar un poco los pies y andar por la arena de la playa. Para los que prefieran otro tipo de recorrido, pueden coger un autobús que los llevará hasta El Antiguo, donde subiremos la loma que está por encima del Palacio de Miramar y desde donde podremos admirar toda la bahía. Otra opción sería pasar la tarde en el parque de atracciones. Para ello, debemos ir por el paseo de Ondarreta hasta llegar a la estación del funicular que sube al monte Igeldo.
Al atardecer, conviene volver al hotel para descansar un poco y prepararnos para la cena.
Al día siguiente, por la mañana, quizás podría apetecernos pasear por las calles de la ciudad y nada mejor que comenzar por la desembocadura del Urumea. A continuación recorreremos el Boulevard, la Casa Consistorial y los jardines de Alderdi-Eder, la avenida de la Libertad, la Plaza de Guipuzkoa y la visita a la catedral del Buen Pastor. Como dispondremos ya de poco tiempo, puede ser recomendable una visión general de la ciudad desde cualquiera de los tranportes públicos de que dispone San Sebastián. Tal es el caso de el bus Donosti Tour, el barco Ciudad de San Sebastián o el Tren Txu-Txu.