Esta costa de magníficas playas que se extienden desde Santo Amaro, a quince kilómetros de Lisboa, hasta Guincho, con un clima estupendo durante todo el año encontramos Estoril, con sus románticos palacetes, sus palmeras, sus magníficos restaurantes, sus terrazas, el famoso Casino y el mar que baña esta costa te hará disfrutar de una escapada de fin de semana romántico para
relajarte y pasarlo bién con tu pareja.
Cascais y Oeiras eran los primeros que divisaban los barcos portugueses cargados de especias de la India y oro de Brasil, en la época de los Descubrimientos, más tarde fué frecuentado por ricos comerciantes y burgueses atraidos por sus baños de aguas curativas de la zona.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estoril fue el lugar preferido por la realeza europea, para sus vacaciones y como lugar de residencia para los reyes que habian perdido su trono.
Actualmente, es un lugar turístico, de buenos précios, con excelentes servicios y conserva todo su glamour.
Desde Lisboa a Cascais puedes coger la carretera que va junto a la costa, La Marginal, es un paseo precioso….pasamos por PaÇo de Arcos
y por la playa de Santo Amaro, llegamos a Oeiras que es un bonito pueblo en el que puedes visitar el Museo del Automovil, el Palácio del Marqués de Pombal y la Fábrica de Pólvora.
A pocos kilómetros de este pueblo te encontrarás con Carcavelos, situado al final del estuário del rio Tajo, otro precioso pueblo muy típico de la zona, con deliciosas tascas, buen vino y exquisitos mariscos y pescados, centollos, cachelos, lubinas….Aquí hay que parar a tomar algo.
Siguiendo la línea de costa, con varios fuertes militares a la vista, llegamos a Estoril, a 22 kilómetros de Lisboa, con un amplio abanico de playas, pequeñas calas de aguas cálidas, rodeadas de hermosas “villas” y palacetes.
Frente al Arenal de Tamaríz está el Casino de Estoril, el más grande de Europa, a su alrededor lujosas casas con grandes jardines.
El Golf y el Surf también atraen mucho turismo.
El Casal do Morgado es interesante que lo visites para conocer la fabricación artesanal de los azulejos portugueses muy apreciados en el mundo por su calidad y belleza.
También hay que detenerse en el Parque Palmela que une Estoril y Cascais, una ciudad moderna enfocada al turismo pero que conserva el encanto de pueblo dedicado a la pesca, con sus tabernas en el puerto, el faro de Santa Marta, la Torre de San Sebastián, las Murallas de la Ciudadela, el antíguo palácio de los condes de Castro Guimares y sus maravillosas playas, la de la Rainha, la Ribeira y la Concepción.
Al rodear el faro de Santa Marta te encontrarás con la la Boca del Infierno que es un cráter excavado en los acantilados en el que entra el mar, más allá el faro de Guía ilumina los acantilados.
Al mediodía hay que sentarse a comer unos mariscos, o lo que quieras porque la cocina portuguesa es excelente, abundante y a buen précio y saborear un vino blanco frío frente a unas bellísimas playas.
Siguiendo el camino hácia el Cabo Raso llegas a la playa de Guincho, un paraiso para la práctica del windsurf.
Desde aquí disfrutarás de las impresionantes vistas del Cabo de Roca y de la Sierra de Sintra.
No lo olvides, conocer este pequeño trozo de costa es una buena excusa para darte una escapada romántica con tu pareja.