Seguimos con el paseo por el gran río Danubio, unas pequeñas vacaciones de Semana Santa, cercanas y  preciosas. Antes de llegar a Viena, capital de Austria, te vas a deleitar con lugares como  Melk, bonita ciudad de calles empedradas, sencillos edificios de los siglos XVI y XVII y tranquilas plazas, en ella destaca la impresionante abadía que parece inspiró a Umberto Eco en «El nombre de la rosa».
La abadía benedictina de Melk fué reconstruida a principios del siglo XVIII. La iglesia, los edificios que la rodean, su espectacular biblioteca y el museo, son de estilo barroco. Muy bella la vista que ofrece, alzándose sobre el risco que domina la ciudad, también desde el interior de la Abadía, desde su gran explanada, hay una maravillosa vista del Danubio.
Cerca está Dürnstein
, otro encantador pueblo situado en un precioso lugar donde se consrevan las ruinas del castillo medieval en el que estuvo preso Ricardo Corazón de León entre 1192 y 1193. Al regresar de las Cruzadas, Ricardo fue descubierto cuando viajaba disfrazado y lo mandó apresar Leopoldo V. Se cuenta que nadie en la corte inglesa conocía su paradero, salvo un trovador que dicen fué su amante, por tanto, nádie podía negociar su rescate.
Cuentan que su fiel trovador Blondel con su laúd y una canción que ambos conocian, recorrió castillos y fortalezas de media Europa, y que al fin, en Dürnstein, alguien contestó a su canción con las mismas estrofas y así el fiel Blondel descubrió la prisión de su amado, poco después se consiguió su liberación. Esa es la romántica leyenda. La romántica historia te acompaña camino de Viena.
Allí te esperan grandes palacios imperiales, elegantes, edifícios barrocos, por supuesto teatros y óperas, galerías, colecciones de arte, música clásica….. Pero también vas a encontrar las mejores tiendas, restaurantes, típicas tabernas y locales nocturnos muy animados.
Puedes pasear por la famosa Ringstrasse construida sobre el trazado de la antigua muralla, la mandó hacer el emperador Francisco José  y la llamaba «la calle más bella del mundo»; bellos edificios, grandes palacios con elegantes jardines.
Destaca el magnífico conjunto de Hofburg, residencia de los Habsburgo hasta 1918.
Alberga los museos de Éfeso y el Etnológico, la Cámara del Tesoro, la Biblioteca Nacional, la Escuela Española de Equitación, la Capilla Imperial donde podrás deleitarte cada domingo con las hermosas voces de los Niños Cantores de Viena.
Cerca puedes admirar la Ópera, la catedral de San Esteban, el Parlamento,las casas de Mozart, Haydn, Beethoven, Schubert, Brahms, la familia Strauss… y parques con muchas estatuas y monumentos que nos los recuerdan.
También hay que visitar los palacios de Belvedere y Schönbrunn, sus jardines y fuentes de estilo francés, las obras de Klimt y de los arquitectos Otto Wagner, Josef Hoffamann y Adolf Loos.
Como es natural en la visita a Viena es obligado asistir a una representación musical o a una ópera o a actuaciones en salones más pequeños o eniglesias y palacios.