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 Valencia es conocida por muchos motivos. Por sus Fallas, por su paella, por su luz, por su playas…te la vas a perder? Semana Santa puede ser una buena época para conocerla, con el comienzo de la primavera y el buen tiempo. Es una ciudad para disfrutarla de día y de noche, conocer sus atardeceres y sus playas, probar sus arroces y conocer su vida nocturna. Es una ciudad en la que conviven las tradiciones junto con la modernidad. En nuestro viaje también puede haber sitio para la cultura y la ciencia. Para ello podemos visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Oceográfico y el Museo Príncipe Felipe.
Valencia tiene gran cantidad de jardines que visitar, como son el Jardín Botánico, los Jardines de Monforte o los Jardines del Real. Como en la mayoría de las ciudades, los monumentos están situados en el casco antiguo, en el conocido Barrio del Carmen. Aquí se encuentra la Plaza del Ayuntamiento, la Iglesia de Santa Catalina, la Catedral, la Lonja, el Mercado Central o el Museo de la Cerámica, entre otras cosas interesantes. En nuestra escapada primaveral a esta ciudad, podemos disfrutar de sus estupendas playas, como la Malvarrosa, Las Arenas o Cabañal. Además de poder disfrutar del sol y el agua, en estas playas podrás practicar vela ligera, windsurf, crucero en el club náutico, golf en la orilla y diversas actividades más.
Si queremos comer bien, ésta es la ciudad perfecta para ello. Basada en la dieta mediterránea, la cocina valenciana utiliza productos naturales. Ejemplo de ello es la conocida paella, de marisco, de carne o mixta. Además, el arroz es la materia prima de un gran número de recetas como son arroz al horno, a banda o el arroz negro. Y algo que no debemos dejar de probar es la rica «agua de Valencia» a base de cava y zumo de naranja.
Valencia puede ser tu próximo destino.